Espejo inconsciente

No hay caso, eran las 21:30hs. y mientras el gato hurgaba la basura del callejón, se hundía otra de mis intrigas. ¿Será que el Sr. con sombrero, vestido de sombras no aparecerá este fin de semana?
Podría decir que nada me relajaba más en las noches de sábado que quitarme el sostén y con mi ropa más amplia comer chau-fan, asomándome desde la ventana de la desordenada sala y mirar.
Sin movimiento a veces, pero ruidos de ambulancias, algunos adolescentes solían también, reunirse cerca de los basureros. Me aturdían a veces sus risas y chistes sin sentido. Desde entonces prefería la soledad. Pero no estaba tan sola. Se escondía entre las sombras un interesante oyente, me oía recitar algunas poesías. A veces me asomaba y solo veía su sombra, pero en otras ocasiones estaba allí de pie contra la pared de ladrillos, fumando, vestido de largo y con sombrero. Un hombre quizás perdido en la apabullante ciudad, ¿Cómo sería su cotidianidad sino tuviese ese comportamiento miesteriosamente sombrío-relajante?
A veces quisiera imaginar el momento más humano que, pudiese tener el Ser Humano más curioso del universo y, luego plantearme si es sólo por el hecho de arruinar los pocos ideales transhumanísticos que aún acepto o, porque realmente existe en mí esa ilusión de que hay una mejor forma de hacer las cosas y, esa forma está perdida en el silencio. Quiero desentenderme cuando pienso en esas posibilidades mágicas que protegen a la humanidad. A veces solo tergiversando dilemas, poco inocuos…
«Si una persona cae en el medio de la ciudad, y el parque más cercano está cerca de los 20km ¿Lo sentirá algún árbol?» Antropocentrista o ecologista es muy tarde y sigo aquí. Si estoy esperando, aún no sé qué espero. Lo bueno es que me pregunto: ¿No es una forma de ejercitar la paciencia? Sin saber cuándo llegará lo que llegue, apagando la radio sin escuchar el parte meteorológico, nos sorprenderá más que impacientarnos… A esperar que la tormenta pase, ansiosos de ver de nuevo el sol brillar o, todo lo contrario según interpretaciones.
Hablando de interpretar, creo que saldré al callejón. Hace un poco de frío, buscaré un piloto largo por si vuelve la lluvia.
Ah… Mi madre me regaló en la semana una bonita capelina. Quién sabe, por ahí en tan solo unas horas, vuelva a salir el sol.
¿Dónde habré dejado el encendedor?

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